La fotografía con niños es de lo más divertida. A partir de los 3 meses, ya comienzan a interactuar, sonreír, mover sus manitas y piernas, y hacer todo tipo de gestos adorables. ¡Todo esto hace que la sesión de fotos sea una experiencia maravillosa!
Trabajamos con calma y paciencia para conectar con el peque, creando un ambiente cómodo y divertido. Así, logramos captar su esencia y personalidad de forma natural, ¡y el resultado siempre es espectacular!
Esta sesión está pensada principalmente para los niños de la casa, a partir de los 3 meses de edad, ya que en esta etapa comienzan a interactuar y expresarse de manera muy tierna. Sin embargo, también podemos hacer algunas fotos familiares con los papás, hermanos o cualquier otro familiar. ¡Cuantos más, mejor!
A veces los niños se cansan rápido o necesitan un poco más de tiempo para coger confianza. Os recomiendo traer algún juguete favorito, música que les guste o cualquier cosa que normalmente utilicéis en casa para que el peque se sienta relajado y entretenido.
Dependiendo del niño y su personalidad, podemos hacer fotos más clásicas o dejar espacio para capturar momentos espontáneos y divertidos que surjan durante la sesión.
Las sesiones fotográficas con niños suelen ser rápidas y eficaces, ya que los pequeños se cansan fácilmente. Para asegurarnos de captar las mejores imágenes sin agobiar al niño, solemos hacer sesiones de una duración corta pero intensa. Nos adaptamos a su energía y aseguramos que la experiencia sea divertida y relajante para ellos, creando recuerdos inolvidables.
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